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Plan Caif – Centros de Atención a la infancia y la Familia

En los últimos treinta años, el Plan Caif ha sido la principal política de atención a la infancia en Uruguay. Creado en el año 1988, su objetivo ha sido atender a los niños, desde su concepción hasta los 3 años. Se trata de un política pública que promueve alianzas entre el Estado, Organizaciones de la Sociedad Civil e Intendencias Municipales.
Su objetivo es garantizar la protección y promover los derechos de los niños y las niñas. Para ello desarrolla planes y programas que convocan el concurso de diferentes sectores.
Asimismo, el Plan Caif prioriza el acceso a los niños que provienen de familias en situación de pobreza y vulnerabilidad social. Por otra parte, cuenta con líneas de acción orientadas tanto a la población urbana como rural.

Áreas de acción del Plan Caif

Dado su amplio campo de acción, el Plan Caif ha desarrollado un enfoque multidisciplinario, que permite ofrecer una atención integral. Su metodología incluye el abordaje de la familia desde el momento de la gestación. Es por este motivo que su trabajo va de la mano con las actuaciones de los servicios de salud.


Así, el Plan contempla acciones para facilitar la captación de embarazadas, que posteriormente son remitidas a los centros médicos correspondientes. Igualmente, en los Centros se imparten talleres a mujeres embarazadas, preparándolas para el parto y el nacimiento de su hijo/a. También cabe destacar su labor de sensibilización comunitaria acerca de la importancia del control del embarazo desde el primer trimestre.
La atención directa al niño comienza desde su nacimiento. En este sentido, el Programa de Experiencias Oportunas atiende a menores entre 0 y 1 año. La intención es garantizar el óptimo desarrollo de las potencialidades del niño. Para ello se realizan evaluaciones periódicas y se hace seguimiento de su progreso integral.


Por otra parte, en los Centros Caif se verifica la tenencia del carné de salud del niño. Esto con el fin de poder validar el adecuado cumplimiento de los controles médicos. En cuanto a las campañas de vacunación, los centros son un importante apoyo para la promoción y realización de las mismas.
Otra línea de actuación se refiere a la capacitación sobre buenas prácticas de crianza, dirigida a los padres o adultos cuidadores. Con ello se persigue no solo garantizar la idoneidad del cuidado del niño, sino el fortalecimiento de los vínculos afectivos.


El abanico de actuaciones no deja de lado la atención nutricional del menor. Para ello se ofrece orientación general y se contemplan ayudas específicas en situaciones de riesgo nutricional. Para llevar a cabo este trabajo se siguen los lineamientos del MSP y del Instituto Nacional de Alimentación (INDA).


Igualmente, los niños de 2 a 3 años reciben soporte pedagógico, con base en las orientaciones del MEC y el CEIP-ANEP.
La conjunción de objetivos y experticias de los diferentes actores involucrados ha sido la clave del éxito del plan Caif. La acción coordinada entre organismos del Estado, Intendencias y colectividad asegura el alcance e integralidad de las iniciativas. El bienestar de los niños/as se aborda desde todas las perspectivas: desarrollo cognitivo y físico, nutrición, educación y afectividad. Se trata de un trabajo que trasciende la labor de los centros, pues se complementa con intervenciones en el hogar.

Logros del Plan Caif

Los resultados e impactos del Plan Caif son evidentes en todas sus áreas de abordaje. Sin embargo, resultan de particular relevancia los relativos al desarrollo infantil y estado nutricional de los beneficiarios.


Las más recientes evaluaciones del programa revelan diferencias significativas en varios aspectos. Por ejemplo, se observa un mejor desarrollo psicomotor de los niños que asisten a los Centros Caif. Esta variación es más acentuada en los niños de 2 y 3 años, comparados con grupos de control no atendidos por el programa. De hecho, el 44% de los niños de 3 años del grupo control presenta riesgo o retraso en esta área. Este dato confirma la necesidad de contar con una propuesta de acciones sistemática y coordinada, como la del Plan Caif. Asimismo sugiere la necesidad de reforzar el PEI, para darle mayor relevancia al desarrollo de la coordinación y motricidad infantil.


Asimismo, el desarrollo del lenguaje es un aspecto que se destaca, no solo respecto a poblaciones desatendidas, sino incluso con resultados de estudios anteriores. En los últimos años el plan Caif ha puesto especial empeño en el estimulo de esta destreza. Esto se debe a su importancia en el desarrollo y logro de otras habilidades cognitivas.


Con respecto a las intervenciones orientadas al aspecto nutricional, se observan menores índices de desnutrición aguda con respecto al grupo de referencia. Esto no quiere decir que se haya alcanzado una situación ideal, pues aún persisten retrasos de talla y sobrepeso y obesidad. Precisamente estos dos últimos aspectos son la principal alerta nutricional de los niños atendidos en los Centros Caif.


En este sentido, la evidencia sugiere que el desbalance es producto de una insuficiente ingesta de micronutrientes. Una baja talla aunada a sobrepeso u obesidad es indicativa de un aporte calórico suficiente, o incluso excesivo, pero inadecuado.


Los resultados muestran, sin embargo, algunos datos alentadores. El consumo de grasas saturadas y azúcares simples en los hogares atendidos por el Plan es menor al del grupo control. También se reporta un mayor consumo de frutas, aunque continúan siendo escasas las verduras en la alimentación infantil.
Pese a que solo el 23% de la muestra Caif recibe la Tarjeta Alimentaria, el 94% ingiere las cuatro comidas diarias. Esto podría sustentar la tesis de que en los hogares hay una mayor conciencia de la importancia de la alimentación infantil. Dato atribuible a los talleres y charlas formativas que se imparten en los Centros.


Finalmente, los indicadores de Bajo Peso al Nacer y Prematurez sugieren la necesidad de fortalecer estas acciones. Los valores obtenidos en los hogares atendidos por el Plan Caif son similares al promedio nacional. Cabe destacar que ambos indicadores se relacionan con la morbi-mortalidad neonatal e infantil. Asimismo, inciden en el desarrollo de enfermedades en la vida adulta, por lo que tendrán impacto a largo plazo.


Todo lo expuesto no hace sino validar la importancia y vigencia del Plan Caif para el desarrollo infantil. La salud actual de nuestros niños y las condiciones socio sanitarias de la población del futuro bien merecen nuestra atención.