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Politicas Educativas actuales en Uruguay

Si hay un área donde las políticas públicas tardan en mostrar resultados, es sin duda, en la educación. Quizás por eso en muchos gobiernos se pasa por alto la formulación de un plan rector claro y bien orquestado.

Panorama de las políticas educativas en Uruguay

Los beneficios políticos raramente pueden ser disfrutados por las autoridades que impulsen un proyecto de este tipo. Y, lamentablemente, en muchos casos importa más la gloria personal que el bienestar colectivo.
Por otra parte, las transformaciones educativas consumen gran cantidad de recursos. Hablamos de inversiones económicas, pues se requiere una partida importante del gasto público para llevarlas a cabo.

Además de las adecuaciones físicas, también se requiere la capacitación de los docentes, y los ajustes administrativos necesarios para ejecutarlas. Pero más allá de los temas económicos, hace falta capital político para lograr los consensos que permitan aprobarlas. Es, en definitiva, un trabajo arduo e ingrato, que rendirá poco o nulo beneficio para el gobierno de turno y lo colocará en la mira de las críticas.
En nuestro país hemos pasado por esto. Pero afortunadamente hoy en día contamos con políticas educativas en Uruguay que se están desarrollando en el periodo 2016-2020.

Políticas educativas en Uruguay 2016-2020

Desde hace ya un par de años se viene trabajando en función de cuatro principios rectores. Los mismos fueros definidos por el Consejo de Educación Inicial y Primaria y son: calidad, integralidad, inclusión y participación.


No son conceptos etéreos, pues para su formulación se aplicaron criterios que permiten evaluar el nivel de consecución de los objetivos. Así, cuando hablamos de calidad se contemplan aspectos estructurales, asistenciales y vinculares. Esto incluye desde el mantenimiento de las instalaciones escolares, hasta la alimentación, la promoción de la convivencia y de la salud. Tampoco se han dejado de lado actuaciones importantes que favorezcan la mejora del clima escolar.


El logro de estas funciones responde a metas de cobertura, aprendizaje y equidad. A la larga, lo que se pretende es, no solo alcanzar a toda la población escolar, sino hacerlo de la mejor manera para conseguir mejores niveles de aprendizajes que contribuyan a la equidad.


En este sentido, la escuela no debe ser un dispensador de conocimientos, sino que debe permitir que el alumno aprenda a aprender. En la medida en que los educandos saben cómo construir conocimientos podrán continuar aprendiendo durante toda su vida. Esto implica conocer cómo utilizar las herramientas disponibles y suponen un cambio en la programación y metodología educativa. Por ello deben tenerse en cuenta las características individuales, las del colectivo y del medio en el que se insertan.


Pero el mayor reto trasciende los aspectos cognitivos, como la alfabetización, la capacidad de aprender o el dominio de las materias. Hay un elemento fundamental y es la equidad de aprendizajes. La educación es un bien público y uno de los derechos humanos básicos, por eso debe garantizarse su pluralidad. En nuestro país la disparidad de los resultados escolares responde, mayoritariamente, a factores socioeconómicos y culturales. Por ello ninguna política educativa en Uruguay podrá ser exitosa si no se atienden paralelamente las causas que la condicionan.

Acciones concretas de las políticas educativas 2016-2020

Una de las prioridades en la educación inicial ha sido la incorporación paulatina de los niños en las escuelas. Actualmente podemos decir que en Uruguay hay cobertura universal del nivel cinco y estamos muy cerca de lograrlo con el nivel cuatro. Incluso en el nivel tres, la cobertura supera el 70%.


La universalización de la educación inicial ha sido un trabajo progresivo, que tiene ya más de una década. En este tiempo se crearon las políticas que permitieron cubrir las distintas aristas que el problema planteaba. Fue necesario abordar temas como la provisión de cargos, así como la creación o adaptación de los espacios físicos. Pero también se hizo necesaria una revisión curricular. Todo ello de la mano de una progresiva adecuación del marco político-normativo y la asignación de presupuestos acordes a la tarea. En consecuencia puede decirse que los resultados obtenidos son la consecuencia de políticas públicas sostenidas en el tiempo.


Más recientemente se ha sumado el Sistema de Evaluación Infantil Temprana (EIT). Su objetivo es detectar precozmente las dificultades, a fin de realizar las intervenciones personalizadas oportunas. Con ello se pretende evitar o disminuir problemas futuros como, por ejemplo, la repetición en el primer año de primaria.


Tradicionalmente, nuestro país tenía una de las tasas más altas de repetición de la región. A pesar de los buenos resultados en términos de cobertura, accesos y egresos en primaria, abatir la repetición era una tarea pendiente. En la actualidad el panorama es algo mejor, pues nos acercamos al rango medio de los países latinoamericanos. Sin embargo, aún hay una brecha importante para situarnos al nivel de Ecuador o México, países que tienen los mejores resultados.


Por otra parte, se ha hecho un gran esfuerzo en la extensión del tiempo pedagógico. Existen escuelas de Tiempo Completo y de Tiempo Extendido en común, así como Jardines de Tiempo completo en inicial. Esta diversificación de los formatos escolares apunta a reducir la inequidad. También se ha puesto énfasis en aumentar los niveles de asistencia efectiva de los niños y reducir el ausentismo de los maestros.

Líneas estratégicas


Todas estas acciones se enmarcan en el cumplimiento de las líneas estratégicas y de gestión en educación inicial y primaria. Las líneas estratégicas apuntan a:
Expandir de la Educación Inicial
Expandir el tiempo pedagógico
Desarrollar políticas de mejoramiento curricular
Fortalecer y ampliar las propuestas de formación continua de los docentes
Adecuar los centros educativos a las características específicas de una población estudiantil diversa


Finalmente, las líneas estratégicas en gestión buscan:
Consolidar las condiciones de enseñanza en los centros educativos, y
Fortalecer el diseño y gestión técnica-administrativa
Todo esto dará frutos en el mediano y largo plazo, y será entonces cuando podamos evaluar objetivamente las políticas educativas en Uruguay de los últimos años.